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mUeRdEmE La bOcA

Por detrás

Por detrás

...

Petición masculina recurrente.

Tienes tres opciones:

- Decir que sí (porque te encanta).

- Decir que sí (aunque no te gusta nada, pero prefieres pasar un mal rato antes de que tu novio se vaya en busca de una profesional o no-profesional-que-no-cobra-pero-le-mola-el-asunto).

- Decir: "Es lo único que dejo para la noche de bodas" (excusa barata que yo suelo usar).

Que absurdas somos a veces las mujeres. Si no te pone, di que NO. Porque los hombres no se ven obligados a hacer cosas que no les llenan.

Si le has pillado el truco y estás cómoda, DISFRUTA.

(Extraído del Manual de la Señorita Pepis)

Me falta el Oxígeno.

Me falta el Oxígeno.

Ya no tengo edad para esas sesiones de besos en las que el otro parece que se bebe tu alma a través de los labios.

Ya soy mayor para que me digan: Te quiero.

Hay que escuchar "No Tocarte" de Radio Futura. Porque me reconforta que alguien la escuche pensando en mí. ¿Alguno de vosotros cree que todavía me queda Instinto Animal?

The Chemical Brothers son malaguitas

The Chemical Brothers son malaguitas

Mi hermana, que está muy puesta en asuntos de videoclips, me informó el otro día que había visto en el Canal VIVA, un video de los Chemical Brothers que se ha grabado en Málaga. “Sale la piedra esa chunga de calle Beatas. Y sale también el Liceo”. Me dijo.

El Liceo, para el que no haya visitado Málaga, es un bar muy chulo, con aire decadente, una especie de palacete de dos plantas, con lámparas de araña y molduras en el techo que alcanzó su máximo esplendor hace como 5 años.

Era costumbre arrimarse por el bar a conocer guiris, que estaban despistaos entre las clases de español (pobreticos) y el vino dulce. Los extranjeros siempre han gustado mucho en mi ciudad porque son rubios, besan bien y no hay que darles demasiada conversación entre beso y beso.

Pues la cosa, es que a mi el video (que por cierto se llama Galvanize) me ha hecho ilusión. Este verano he conocido en las escaleras del Liceo a un niño muy gracioso, que me ha quitado las agonías.

Los Chemical Brothers no se han esmerado demasiado, el clip es malísimo. Pero bueno, no se les puede pedir todo.

Tanto rollo para saludar al muchacho...

La única humedad del desierto es la de las lágrimas

La única humedad del desierto es la de las lágrimas

He venido al desierto pa reirme de tu amor.
Que el desierto es más tierno y la espina besa mejor.
He venido a este centro de la nada pa gritar:
Que tú nunca mereciste lo que tanto quise dar.
Que tú nunca mereciste lo que tanto quise dar.

"El desierto". Lhasa
En estas páginas me gustaría mentar al tío que me robó la inocencia. Al que me destrozó por dentro y por fuera. A ese que me dejó heridas, que nunca seré capaz de cerrar.

También hay que decir, que en mi paseo por el desierto, me voy encontrando personas que recorren con besillos mis cicatrices. No se borran; pero incluso cuando hay humedad, así me duelen menos...

Hielo en el monte de Venus

Hielo en el monte de Venus

El otro sábado en una discoteca cool de Atenas, pude comprobar en carne propia que quema mucho más el hielo que el fuego. La historieta en si es bastante tonta pero pasé unos de los dos minutos mas intensos de mi vida.

Estaba en medio del garito con la música house a todo trapo, dos modelitos helenos (chico y chica, bastante definiditos los mozos) subidos en pedestales moviéndose de vértigo y en los controles del audio una tía que parecía una sacerdotisa invocando a algún dios pagano.

No se si fue la paranoia de estar en tierras griegas o es que realmente algo queda de esos ritos, el caso es que entre los tres Gin-Tonic y el paquete de puritos que me había enchufado, estaba en una especie de trance hipnótico.

En la pista el grupillo de Guiris (yo uno de ellos) con el que fui al local, iban a su rollo. La verdad es que no hice mucho intento para integrarme en su movida, creo que estaba tan cansado de ellos, como ellos de ellos mismos. El caso es que después de posar la vista por todas las caras, torsos, labios, cabelleras y miradas que estaban a mi alcance desde el rincón de la barra en la que estaba, mis ojos se fijaron en dos mozas locales que serían de mi edad y con bastantes tablas en esto del culto al tecno. No pude evitar esbozar una sonrisa con cara de complicidad ante la estampa que se presentaba. Un poco después se dieron cuenta de mi presencia y mi mueca se trasformo en clara sonrisa de asentimiento. El caso es que no podía dejar de mirarlas, sobre todo a una de ellas. Se la veía tan cansada como a mi, pero con gesto amable, por eso me gustó. Creo que las molo el tema y se dejaban mirar, supongo que esperaban que moviera ficha, pero al principio no hice ni intento. Estaba feliz solo de mirar. Al ratejo me entró la angustia y me acerqué un poco. Se rompió la magia. Perdí mi atalaya privilegiada bajo el altar de la DJ y me vi en medio del ruedo y sin el capote que te da poder moverte al ritmo de la música.

Y así me pase mirándolas y mirándolas buen rato, alegrándome de no poder bailar, para así excusarme a mi mismo de no atreverme a actuar, pero a la vez angustiado de no hacerlo. Fue horrible estar de figurante y sin un cómplice para intervenir, que contradicción. Un rato después las perdí de vista, para mi desánimo.

Mi rebaño me reclamó para unas fotos de grupo y tras un par de enroques me reubiqué en la pista, esta vez justo de cara a la mesa de mezclas de la sacerdotisa y de espaldas al modelín greco del pedestal. Cuando torcí la cabeza hacia mi izquierda, vi a unos cuatro metros, a mis musas de la noche, sentadas una encima de otra, como si fueran dos niñas. Nuevamente solo pude volver a sonreír y mirarlas con cara de niño malo. Me gire como si no fuera conmigo ( hace falta valor ) y me distraje con la maestría a los platos de la jefa de ceremonia. De repente alguien se chocó conmigo y al volverme a ver por donde me caían los golpes, me encontré con mis dos amigas cara a cara. Le hice un gesto de disculpa y una de ellas me cogió la mano, me puso un cubito de hielo de su copa en la palma y me la cerró. Se situó detrás de su compañera de baile, que era la mas linda y se quedaron danzando frente a mi y yo como un tonto de pie con el hielo en la mano. Rápidamente me vino a la cabeza la imagen de un reloj de arena y tuve la fuerte impresión de que el tiempo que me quedaba para decidirme a achucharla, era el que tardara en derretirse cubito. Mire a mi redil y deseé con todas mis fuerzas que desaparecieran. Las miré a ellas y apretando el hielo, me di cuenta que todavía me quedaba tiempo. Al ser consciente de la situación sonreí de oreja a oreja, tenía dos minutos para lazarme antes de que se deshiciera. Deje de hacer presión con mi mano y noté como me caía el agua entre los dedos. Nuevo vistazo al grupo que empezaba a recoger los abrigos para marcharse. Ahora o nunca, las griegas seguían ahí. Mi favorita a menos de un metro me miraba directamente a la cara y el hielo menguaba por segundos. Las volví a sonreír y ellas respondieron con otra sonrisa. Que se fueran todos que yo me quedaba en mi Parnaso helado. Me tiró de la manga un amiguete, el juego terminaba o empezaba, había que decidirse. Giré la cabeza, las musas se escapaban y en ese mismo instante el trocito de hielo terminaba de fundirse y con el mis dos minutos de purgatorio.

Supongo que si hubiera podido bailar la historia no habría terminado de esa forma (es lo único que puedo alegar en mi defensa), nunca se sabe, no hay mal que por bien no venga, pero esa noche no me quería bien y el frío me quemó.

Como Artista Invitada... TH

Como Artista Invitada... TH

Que se va a hacer cargo de la página mientras yo me voy a casa.

Estais en buenas manos!

Besillos

Al habla José Antonio Piloncillo

Al habla José Antonio Piloncillo

He estado pensando mucho en todo eso que hablamos del viaje a Túnez. Las bolsas de viaje están un poco caras, pero con un poco de suerte Johnny me presta una. Me ha dicho que en dos o tres días podrá vender las alcachofas y que después de pasarlas por la lavadora la bolsa estará como nueva. Yo no sé si el pasaporte -que por cierto no he visto si lo tengo caducado- sirve para Túnez, pero desde luego lo de la danza del vientre no hay quien nos lo quite.
Estoy leyendo un libro sobre un perro salchicha que está de puta madre, ya te lo pasaré, se llama "Ferlosio" y resulta que cuando nace tiene una piedra electrificada y todo el mundo lo utiliza de piedra Pómez y de chispazo para encender las tracas de las fallas. Tiene un accidente debajo de un ninot, se queda sordo y ahí empiezan todos sus problemas. Todavía voy por la mitad. Pero mejor no te cuento nada, porque ya te lo dejaré.
¿Te he contado lo del latigo?. Lo compramos de segunda mano, y resulta que mi pollo se fijó en la punta del látigo, que tiene forma como de perejil y había unas manchas extrañas, que su hermano dice que son como de sangre, me da mucho mal rollo. He dejado de fumar.

Chocolate y películas en una buhardilla

Chocolate y películas en una buhardilla

(Canción del día: “Everybody hurts” versión de The Corrs).

Mensaje personal para ArL:

No sé cómo arreglarlo contigo. Nadie me ha enseñado cómo hacer estas cosas. Sabes que mis referencias han sido borrosas. Pero eso no es excusa.

Creo que nunca será igual que antes y que nunca podré remendar los trocitos tuyos que me he llevado.

Echo de menos ver películas en la cama y comer Xocoatl...

Let it Snow

Let it Snow

Canción de hoy: “It´s cold outside” de Tom Jones y Catatonia.

Me levanto esta mañana con nieve en las ventanas. Miro hacia el exterior y todo está cubierto, todo blanco... Y pienso que hoy es buen día para sacar al Husky Siberiano.

Recuerdo que la primera vez que estuve en la nieve, tenía veintidós años. Y disfruté como una enana, haciendo montañitas y lanzándome desde la distancia, jugueteando como un perrillo chico. Y ahora cuatro años después me da pereza hasta salir al jardín.

En el patio de la casa de los vecinos, hay una niñata que se ha puesto el modelito de rigor: pantalones de esquiar, gorrito de lana y guantes a juego, gafas de sol y sonrisa de capulla. Todo esto con medio centímetro de nieve, que se va en diez minutos. No he podido ver a la amiga, pero seguro que estaba ahí, en la sombra, haciéndole fotos a la pija.

Es que este pueblo es así.

The house de Sharunas Bartas

The house de Sharunas Bartas

(Canción para acompañar la desgana: "Solitude" de Django Reinhardt)

Ayer ví la película más rara de mi vida. Era lituana. Era en una casa. Y sólo había dos párrafos de dialogo en todo el guión. Así que durante dos horas y pico, mi deber fue observar los rostros de los protagonistas para adivinar sus historias.

Lo malo es que cuando llevas así tres cuartos de hora, con ruido de palomas de fondo e imágenes extrañas intercaladas; empiezas a pensar en lo bonitas que serían esas dos horas de charla con amigos y cervezas.

Y yo soy muy simple. Generalmente veo películas que me hagan dejar de centrarme en mis asuntos.

Al menos esta película conseguía unas de las cosas que más me gustan... ver gente más zumbá que yo...

Creatividad Cero

Creatividad Cero

Escucha BIR ÖMÜRLÜK MISAFIR que es una canción turca, que grabó Tomatito en su disco Paseo de los Castaños.

Da ganas de enamorarse de un desconocido, de tenerla de fondo una noche de verano, en una habitación naranja con visillos movidos por la brisa, sonando repetidamente mientras disfrutas de una pasión lenta y sabrosa...

Mots sucreries et tristes

Mots sucreries et tristes

Desde pequeña he vivido fascinada por las palabras. Todavía tengo la imagen de mi misma, como una pequeña Heidi poderosa, cogiendo un lápiz y dibujando mis pensamientos en forma de símbolos.

Desde siempre me han calmado las palabras; cuando lloraba, cuando algo me dolía, lo escribía en un papel y sólo ese gesto me apaciguaba. Como si al escribirlas, los sufrimientos se posaran sobre hombros ajenos.

Hubo un tiempo en que sólo tenía mis palabras. Era lo único que me apuntalaba.

Luego hubo otro tiempo en que ni mis palabras eran mías, porque otros me las robaban de los cuadernos. Otros las arrojaban en mi contra.

Ahora vuelvo a necesitar las palabras como el agua, el oxígeno y las proteínas.

He abierto este diario para ver mis palabras flotando sobre la pantalla, para que nadie pueda ya saqueármelas.

***
Canción
pelín
rancia
pero
efectiva
para
este
post:
"More than words"
de
Extreme
***

El Punto Bukowski

El Punto Bukowski

R. ha escrito hoy sobre el arte del sexo oral. Id a leedlo, haced el favor.

Me apunto al tema, porque estoy poco creativa y porque considero que es interesantísimo.

Siempre comento a mis amantes que aprendí a hacer felaciones, leyendo a Bukowski. Que me abrió la mente, que me enseñó a disfrutarlas y me insinuó lo que yo llamó el “PuntoBukowski”. Que es un rollo como mítico y que da mucho juego en la cama. Porque hay que buscarlo con una boca generosa, despacito y con interés.

El PuntoBukowski no aparece en el Atlas de Anatomía Netter, porque no tiene una localización exacta, pero podríamos decir que se encuentra en el primer tercio del miembro contando desde su base. Ahí, ahí es donde hay que concentrarse.

Creo que voy a dejar de escribir sobre esto, porque me pongo más malaaaaaaaaaa

(La canción del día es FEVER en la versión de Elvis Presley)

La pasion griega

Mi amigo Nz acaba de venir de Grecia y quiere contarnos una historia

Quiero dormir en tu cama

Quiero dormir en tu cama

Es la última vez que dejo que me pase esto. Que alguien me llame para venir a mi casa a “dormir” y realmente se quede dormido. Así sin más.

Me ha dado la sensación de ser la protagonista de un cuento de Quim Monzó. De pronto he imaginado mi DNI Monzóniano, en el que ponía Xwzzzxy Torres Aguilera. Me he visto en una habitación de hotel de esas de camas gemelas de 90 centímetros con colchas de raso azules e incluso podía oler al contrario acostado de espaldas y roncando.

No hay soledad más absurda que la de tener a alguien respirándote cerca y tú teniendo ganas de jarana.

Después de haber intentado dormir con la última película de Clint Eastwood, una de la Coixet y media de Gary Cooper como teniente diseñado por Hemigway, lo único que me queda es intentar que mi conexión de Internet funcione de una vez y pegar las pestañas a la pantalla del ordenador hasta las 8 de la mañana.

Con semejante estado de ánimo no hay quién duerma...

Argizko paretak

Argizko paretak

BILBAO 2004: Mi primer viaje sola. 400 kilómetros por delante, un billete sólo de ida, sin reserva de hotel y sin demasiadas expectativas. Con una mochila llena de braguitas y de tristeza, me planté en Bilbao. Y en Agosto, a las 2 y media de la tarde, eché a andar por una avenida hacia abajo.

A medida que caminaba, fui encontrándome con una estatua sobre un pedestal altísimo, una avenida perpendicular, el Euskalduna, el Nervión, el tranvía ultramoderno, Deusto, el Guggenheim, la araña de Burgeois, el tranvía de nuevo viajando en dirección contraria, niños en bici y el Teatro Arriaga.

Justo enfrente del Teatro, ya en el Casco Antiguo, encontré un pequeño hotel, donde me quedé en una habitación doble. Una habitación para dos, aunque yo era una. No tenían habitaciones individuales. Hasta para esto, estar solo es triste. Tuve que pagar por dos, a pesar de ocupar el espacio de una niña soltera.

Salía por las mañanas, sin planes preestablecidos, sin rumbo. Me encanta ver las ciudades así para ir descubriendo el urbanismo, los parques, los edificios...

ROTHKO en el GUGGENHEIM: La exposición se llamaba “Paredes de luz”. Había un cuadro, de su serie negra que me dejó extasiada, con unas nebulosas centrales. Eran unas nubes oscuras y densas como las que me rondaban la cabeza. Quería llevármelo a casa, para curarme del niño número 4 mirando el magnífico cuadro y dejar su recuerdo atrapado en el vapor de Rothko.

*** Recuerdo sonoro del viaje a Bilbao: “Corazón de tango” de Doctor Deseo ***

¿Tú que eres?

¿Tú que eres?

Expongo: Un antiguo novio mío decía que los hombres pueden clasificarse en tres géneros:

1) Los Culófilos: Lo ÚNICO que miran de una mujer es el culillo.

2) Los Tetófilos: No han superado su fase lactante y tienen idolatrada a su madre.

3) Los Piernófilos: Que son los sibaritas y los que realmente entienden de mujeres.

No hace falta explicar que el inventor de la clasificación era de la tercera categoría. Me las tocaba todo el día y solía dormirse entre mis piernas.

A mi esta teoría me parece simplicista y un poco Freudiana en el mal sentido. Pero aún así me gustaría saber en que os fijáis más...

*** Acompañar con: “Ay que gustito pa mis orejas” de Raimundo Amador ***

A piece of Mary´s song

A piece of Mary´s song

It is a heart,
This holocaust I walk in,
Oh golden child the world will kill and eat.

(Sylvia Plath)

Inshalá

Inshalá

Acabo de leer el Librero de Kabul de Åsne Seierstad, que es un libro que habla de una familia afgana cuyo patriarca se supone más inteligente, culto y liberado que la media del país.

Contaba la autora (reportera de guerra noruega, que convivió con la familia unos meses) en el prólogo, que la convivencia con ellos fue de lo más cómoda. Que los únicos momentos tensos eran en los que discutía con el padre de familia, sobre el trato que recibían sus mujeres.

Las mujeres en Afganistán, durante la etapa de los talibanes, estaban ocultas. Se encontraban encerradas físicamente bajo los burkas. Se encontraban relegadas al papel de asistentas en sus casas. Tuvieron que dejar sus trabajos y estudios y marcharse a casa, a preparar comidas y lavar ropa.

El Burka es un instrumento opresor masculino. Tan asfixiante, que sólo te deja oler tus propios fluidos. Tan machista, que la rejilla de los ojos es estrecha y para mirar hacia los lados, deben girar la cabeza; así el hombre que las acompaña (porque no pueden salir solas a la calle), sabe si la mujer que ha movido la cabeza, está mirando a otro hombre.

Me sorprende que hasta hace poco los Burkas flotasen por las calles de Afganistán. Pero incluso podríamos decir que el uso del Burka es anecdótico. El problema son las mentalidades que se han ido forjando en este período.

Las actitudes son mucho más difíciles de cambiar que un trozo de tela...

Ssssshhhh

Ssssshhhh

Me acuerdo de un día, después de un accidente de coche que tuvimos juntos y del que salimos ilesos, en que nos sentamos muy juntos en su sofá y le conté ciertas cosas muy tristes. No me acuerdo de si fui capaz de llorar, pero recuerdo que él me daba pequeños besos mientras me mecía en sus brazos.

Otras veces cuando estábamos en la cama, me abrazaba y me hacía: “Sssssshhhhh” muy despacio, para que ni se me ocurriese pensar en mi pasado borroso.

Otras veces, me acariciaba el pelo y me decía: “Ya pasó”.

Hace pocos días supo por mi voz al teléfono que algo había venido a revolverme los malos recuerdos, dejó su clase de esgrima, me llevó a la cama, me hizo un hueco y hablándome bajito, consiguió dejarme suave y calmada.

Luego tuvo que irse...